jueves, 10 de julio de 2008
Ansiedad por separación.
Hola, soy tu perro y aunque no lo notes tanto como yo, me encanta compartir mi tiempo contigo.
Desde que te levantas en la mañana, estoy esperando que vengas a verme, siempre me asomo por las ventanas donde te veo, pero muchas veces ni me miras...
Te vas, asumo que tienes otras cosas que hacer, tal vez más importantes que venir a verme unos minutos antes que se me haga eterna la mañana sin tí..
Espero todo el día por tí.
En algunos momentos, cojo algunas ropas tuyas que están tendidas por ahí, es que aunque estén recien lavadas, todavía tienen tu olor y yo te extraño tanto!
Hay unos cojines por ahí, donde compartes con otros humanos algunas cosas por las cuales he recibido golpes, no quería tomar ni comer nada tuyo, solamente quería saber que es lo que tenías entre manos y te hacía tan feliz para estar sonriendo todo el tiempo.
Ladro un poco, a ver si desde donde estás me escuchas y vuelves.. pero nada.
Todavía no llegas, he esperado más de las horas que siempre espero, a ver si a lo lejos comienza a sonar el ruido que siempre te trae a casa, pero sin éxito.
Comencé a cabar un agujero en la tierra, intentando salir por la reja a recibirte de sorpresa, no alcancé a terminar y llegaste tú, que alegría verte, aunque tu no pareces muy feliz...
Me acerco a tí moviendo mi colita, tengo tantas ganas que notes la felicidad que me produce verte y estar cerca tuyo, pero lo único que recibo de tí, es un golpe.
"Perro estúpido", me dices enojado, no sé que hice mal, te esperé todo el día acá encerrado, sin nada que hacer, buscando cosas que me recordaran como es poder olerte y estar contigo!
Me vuelves a golpear, no sé en que me equivoqué, pero aún así admito mi error, agacho mi cabeza y escondo mi colita, discúlpame, no me quería equivocar y hacer que te enojaras tanto conmigo.. lo siento tanto!, pero tu no pareces escuchar lo que te digo, sigues enojado, gritándo y golpeándome... no te entiendo.
Ahora me tomas del collar y me encierras nuevamente, se te ha olvidado mi comida, debe ser un accidente, estabas tan enojado...
Voy a la puerta y te hago una seña con la patita, nada.
La rasco un poco, a ver si ahora sales a jugar conmigo y me traes un poco de comida.. no como nada desde ayer! Siempre crees que debo comer una vez al día, pero en realidad, una sola vez al día estoy satisfecho...
Sales, todavía enojado. Me gritas un poco más, y me tiras un poco de comida.
No es lo que esperaba al verte, pero bueno, ya te haz ido otra vez.
Me comeré lo que me dejaste, y esperaré, si mañana, siendo otro día, podemos comenzar nuevamente.
Te estaré esperando.
 
posted by Libelula at 13:35 | Permalink |


4 Comments:


  • At 11 de julio de 2008, 15:36, Blogger Poesía de E. de Santiago

    Lamentablemente, no hay una tenencia responsable de mascotas, y nuestros hermanos menores como decía Francisco de Asís, sufren las consecuencias de un mundo en decadencia, donde el yo prima. Eso corresponde además para el maltrato hacia nuestros congeneres (mujeres y niños especialmente).
    Estimada Libélula, mi mail es artedeenrique@gmail.com escribeme cualquier cosa, para enviarte una invitación a mi expo el 6 de Agosto, es pata ti y amigos, que quieras invitar. Irán otros amigos bloggeros.
    Esa obra está enrrollada, la que te gustó miiiil, bueno la montaré en bastidor y te la haré llegar, eso es por tu entusiasmo para con mi trabajo, que dicho sea de paso es mi pasión.
    Espero tu correo.
    Enrique

     
  • At 12 de julio de 2008, 9:19, Blogger Clau

    UICHHh... Libe esta historia esta muy triste... snif!
    Pero esta bien q las redacciones a veces despierten a aquellos que ignoran como sienten los perritos...
    Un abrazo!
    :)

     
  • At 22 de julio de 2008, 12:50, Blogger Maximo Valencia

    Triste la historia. Que inconciencia no tomar en cuenta a alguien que siempre esta dispuesto a jugar, regalonear y hacerte reir, en todo momento. Que egoista.

    Un abrazo, buena reflexión.

     
  • At 26 de octubre de 2008, 20:26, Anonymous Demon

    Me conmovió tu historia, mucha gente no entiende que caminar a tu lado, y esperar junto a tí es mucho más de lo que un amigo te van a entregar.